Una breve historia de Still Life
Por increíble que suene, Still Life surgió de un robo y una relación amorosa. En 2001, me robaron el bolso. No tenía bolso. Después de andar alicaída durante cuatro días sujetando un palo en mi hombro con un pañuelo lleno de monedas como una mendiga, cogí un par de vaqueros que tenía, los corté las piernas, los decoré con algunas plumas, enhebré un cinturón y ¡eureka!: un bolso. Salí orgullosa de mi creación tan funcional y bella a la vez. Las chicas estaban de acuerdo. Las oía elogiándolo cuando cruzaba la calle, las camareras me preguntaron donde lo había comprado, las chicas del supermercado me decían: “¡Ah que chulo tu bolso!”. A mi amante de entonces le gustó también y me regaló un par de pantalones de cuero de Jean Paul Gaultier para que los transformara en un bolso... Así empezó Still Life